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La fe que te preserva

Cuando una nación se desvía pagará sus consecuencias El Profeta Habacuc comienza hablando acerca de la frustración que tenía porque él clamaba a Dios por justicia y Dios no lo oía. Habrá cosas en nuestro caminar que veremos y no podremos cambiar. Habacuc nunca dejó de orar y de clamar al Creador y aunque Dios le responde que habrá de traer juicio sobre su pueblo, siempre da lugar al arrepentimiento abriendo así un camino de esperanza para el justo y un desafío a vivir por fe, en medio del caos, de la calamidad. El Profeta concluye enseñándonos que a pesar de las circunstancias que nos rodeen, nuestra esperanza y nuestra delicia deben estar en Dios. ¿Las cosas no están cómo tú quieres..? ¡Enfócate en el Creador, cree sus promesas, vive por fe y recibirás tu recompensa!

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