Hijo del Rey

(2 Samuel 9:1-13)
¿Alguna vez sentiste que tu vida no vale nada, que das vuelta en círculos sin llegar a ningún lado?
Que por más que te esfuerzas no llegas a ninguna parte? Pareciera que tu trabajo no rinde y todo lo que ganas pareciera que cayera en saco roto, aun tus estudios se vuelven pesados hasta más no poder y todo absolutamente todo a tu alrededor se vuelve monótono y sin sentido. Te sientes cansado, abrumado y sin esperanza.  Esto me llevo a recordar una historia en la Biblia muy particular. Porque tiene mucha similitud con lo que uno vive diariamente. Lodebar el lugar que el destino eligió para recibir a Mefiboset, el último nieto con vida del fallecido rey Saúl.
Mefiboset, perdió a su abuelo rey y a su padre el príncipe Jonatán cuando éstos murieron en batalla; Su nodriza al ver que el niño corría peligro se lo llevó lejos a una tierra donde sabía nadie se atrevería a buscarlo, Lodebar. Pero en su huida el niño resbaló de sus manos y cayó al piso fracturándose las piernas…, Mefiboset quedó discapacitado para siempre, su nombre significa
“el avergonzado” o “el que esparce vergüenza”. Y fue así como un niño que había nacido príncipe , de un momento a otro se transformó en mendigo.
Quizá estés viviendo en Lodebar, pero ten presente esto: Ese lugar no es para siempre. El dolor, la tristeza, el cansancio del alma si bien son parte de la vida, no son para siempre. En algún momento Dios te mandará a llamar, tal como lo hizo David con Mefiboset quien arrepentido y deseando hacer algo bueno por la memoria de su amigo Jonatán padre de Mefiboset mandó que lo trajesen a Palacio para honrarlo, devolverle las propiedades de su familia (2 Samuel 9:3-11).
Así mismo el Señor te sacará de ese tormento, te dará la salida, el oportuno socorro vendrá a ti de la manera menos esperada, ¿qué debes hacer mientras esperas que eso ocurra? Por mucho que eso tarde y mientras aún vivas en Lodebar no pienses como uno de ellos, Lodebar te limita, te anula, te roba tu identidad, tu propósito, tus sueños…
no actúes como ellos, mantén en tu mente y corazón la esperanza que ese dolor no será para siempre, que en cualquier momento el Rey te sacará de allí y volverás a vivir como un príncipe en el palacio de tu Padre…, mantén la esperanza que Lodebar pronto pasará!!!

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